Te miras al espejo y, de repente, parece que solo puedes ver una cosa: los poros.
Los ves más marcados en la nariz, en las mejillas o en la zona T y haces lo que hacemos casi todas cuando algo nos preocupa: vas a Google y buscas “producto para eliminar los poros”, “cómo cerrar los poros” o “cómo eliminar los puntos negros”.
Pero antes de comprar otro producto, hay algo importante que debes saber: los poros no se eliminan. Tampoco se abren y se cierran.
Y esto no significa que no puedas hacer nada. Al contrario. Su apariencia puede mejorar muchísimo cuando entiendes por qué están más visibles y tratas la piel correctamente.
¿Por qué se ven más los poros?
El poro forma parte de la estructura normal de tu piel Todas tenemos poros y su tamaño está condicionado, en parte, por la genética. Sin embargo, hay determinados factores que pueden hacer que visualmente parezcan más grandes o estén más marcados.
Exceso de grasa
Cuando existe una mayor producción de sebo, el poro puede hacerse más evidente, especialmente en zonas como la nariz, la frente o las mejillas cercanas a la nariz.
Además, cuando ese sebo se mezcla con células muertas y queda acumulado dentro del poro, puede aparecer puntos negros, granos, pápulas, pústulas y míliums.
Acumulación de células muertas
Cuando la renovación celular no se produce correctamente, las células muertas pueden acumularse en la superficie y alrededor del poro. Esto hace que la textura se vea más irregular, que la sientas rugosa al tacto y que los poros resulten visualmente más evidentes.
Aquí la exfoliación puede ayudarnos, pero cuidado: exfoliar más no significa conseguir una piel más lisa. Una exfoliación excesiva puede alterar la barrera cutánea, provocar irritación y terminar consiguiendo precisamente lo contrario de lo que buscas.
Pérdida de colágeno y elasticidad
Con los años disminuye progresivamente el soporte estructural de la piel. Y cuando la piel pierde firmeza y elasticidad, el tejido que rodea al poro también cambia y este puede parecer más grande o más alargado.
Por eso, en determinadas pieles no trabajo únicamente el poro, sino también la calidad, la firmeza y la estructura de la piel.
Deshidratación
Una piel deshidratada puede presentar una textura más irregular y hacer que las líneas, pequeñas arrugas, imperfecciones y poros se vean mucho más.
Y aquí encuentro en cabina un error bastante frecuente: tener una piel grasa y pensar que no necesita hidratación. Una piel puede producir mucho sebo y, al mismo tiempo, estar deshidratada.
Una limpieza inadecuada
El uso de un limpiado no adecuado puede desestabilizar el pH de tu piel. La falta de limpieza puede favorecer la acumulación de grasa, restos de protector solar, maquillaje y otras impurezas Y utilizar limpiadores demasiado agresivos o intentar dejar la piel constantemente “sin grasa” tampoco es la solución.
La limpieza debería conseguir retirar lo que la piel no necesita sin alterar innecesariamente su barrera protectora.
Elegir correctamente el limpiador es algo a lo que normalmente no prestamos demasiada atención y, sin embargo, es uno de los primeros pasos para mantener la piel en buen estado.
Genética
Hay personas que, simplemente, tienen una mayor predisposición a presentar poros visibles. Podemos mejorar su apariencia y conseguir que la piel tenga una textura mucho más uniforme, pero prometer una piel “sin poros” no es realista.
Si por genética tienes tendencia a presentar poros más visibles, no significa que no puedas conseguir una mejora importante. Simplemente tendremos que tenerlo en cuenta a la hora de establecer expectativas y cuidar la piel.
¿Qué puedo hacer para mejorar la apariencia de los poros?
En lugar de buscar el producto que cierre los poros, primero debes preguntarte por qué tus poros están tan visibles.
No necesitará lo mismo una piel grasa con tendencia a formar comedones que una piel madura en la que los poros se han hecho más evidentes por pérdida de firmeza.
En términos generales, una buena pauta skincare facial debería incluir:
- Una limpieza adecuada, adaptada a tu tipo de piel y sin obsesinarte con desengrasarla.
- Una buena hidratación, incluso cuando existe tendencia grasa.
- Protección solar diaria, especialmente si queremos preservar el colágeno y la calidad de la piel.
- Activos adecuados: retinoides, niacinamida, aha, pha, determinados exfoliantes o antioxidantes pueden ser interesantes, pero no todas las pieles necesitan los mismos.
- Exfoliación con criterio escogiendo el tipo de exfoliación más adecuado para cada piel: física o química.
- Tratamientos faciales profesionales para tratar de forma más controlad y profunda la textura, las obstrucciones o la calidad de la piel.
- Y, sobre todo, constancia.
Cuidado con obsesionarnos con los puntos negros
En los diagnósicos online veo a menudo: cuanto más visibles percibimos nuestros poros, más queremos limpiarlos. Mascarillas, tiras para puntos negros, primers, exfoliantes, ácidos, extracciones…
Y puedes terminar entrando en un círculo en el que estás continuamente intentando eliminar algo que, en parte, forma parte del funcionamiento normal de tu piel. Una piel saludable no es una piel sin poros.
El objetivo debería ser conseguir una piel equilibrada, con una textura más uniforme y unos poros menos evidentes, no perseguir una piel completamente lisa que en la vida real no existe. Esto sólo pasa en los filtros.
¿Hay exceso de grasa? ¿Acumulación de células muertas? ¿Deshidratación? ¿Pérdida de firmeza? ¿Estás utilizando demasiados exfoliantes? ¿O simplemente tienes una estructura de poro más visible por genética?
Porque dos personas pueden mirarse al espejo, pensar “tengo los poros enormes” y necesitar estrategias completamente diferentes. Y precisamente por eso no creo en recomendar un producto únicamente porque en la etiqueta ponga “para poros”.
Los poros no se cierran ni desaparecen. Pero cuando cuidamos correctamente la piel, sí podemos conseguir que se vean más pequeños, limpios y menos notorios.
Primero entendemos la piel. Después decidimos qué necesita.
Y esa diferencia se nota.
Un abrazo
Mercè 🖤