Causas de las manchas en la piel
Noticias

Las manchas de la piel no sólo dependen del sol

Cuando hablamos de manchas en la piel, casi siempre pensamos en lo mismo: el sol.

Y tiene sentido. La radiación solar es uno de los principales factores que estimulan la producción de melanina y puede favorecer tanto la aparición como el oscurecimiento de determinadas manchas.

Pero no es el único. De hecho, esta es una de las razones por las que algunas personas utilizan protector solar a diario, incorporan cosméticos despigmentantes y, aun así, ven cómo sus manchas vuelven a aparecer.

Porque para tratar correctamente una piel con hiperpigmentación no basta con inhibir la acción de la tirosinasa e intentar aclarar la mancha que vemos. También debes que preguntarte qué está estimulando esa pigmentación.

1. La inflamación

La inflamación puede estimular la producción de melanina. Lo puedes ver claramente en la llamada hiperpigmentación postinflamatoria: después de un brote de acné, una lesión, una irritación o determinados procedimientos, la piel puede dejar una marca más oscura incluso cuando la inflamación inicial ya ha desaparecido.

Por eso, en una piel con tendencia a las manchas, irritarla constantemente puede ser contraproducente. Exfoliar demasiado, utilizar demasiados activos a la vez o insistir con tratamientos agresivos pensando que así eliminaremos antes la mancha puede conseguir justo lo contrario: mantener la piel inflamada y favorecer que la pigmentación persista.

Tratar las manchas no significa atacar más la piel.

2. La luz visible

Cuando pensamos en protegernos de la radiación, normalmente pensamos únicamente en los rayos UV. Sin embargo, sabemos que la luz visible, especialmente la luz visible de alta energía procedente principalmente del sol, también puede estimular la pigmentación, sobre todo en determinados fototipos y en personas con tendencia al melasma.

La protección frente a la luz visible puede ser relevante en determinadas pieles con hiperpigmentación, especialmente cuando hablamos de melasma.

3. El calor

Este es uno de los factores que más sorprende cuando lo explico. No solo importa la radiación que recibe la piel. El aumento de temperatura también puede influir en determinados procesos relacionados con la pigmentación.

Y esto ayuda a entender por qué algunas pieles con melasma notan que sus manchas empeoran durante los meses de calor incluso siendo muy constantes con el protector solar. Exposición prolongada a temperaturas elevadas, fuentes de calor o situaciones en las que aumenta mucho la temperatura de la piel pueden convertirse en otro factor que debemos tener en cuenta.

No se trata de vivir huyendo del calor, sino de comprender que, en determinadas alteraciones pigmentarias, el contexto completo de la piel importa.

4. Los cambios hormonales

Las hormonas tienen una relación especialmente importante con algunas alteraciones de la pigmentación, como el melasma. Por eso el melasma puede aparecer o intensificarse durante etapas como el embarazo o coincidiendo con determinados cambios hormonales.

Una de las razones por las que dos manchas que visualmente parecen similares pueden tener comportamientos completamente diferentes.

5. La deshidratación

Aquí quiero hacer una puntualización importante. Una piel deshidratada no desarrolla manchas simplemente por estar deshidratada.

Pero una barrera cutánea alterada puede hacer que la piel sea más vulnerable a la irritación y a la inflamación. Y, como te he explicado, la inflamación sí puede favorecer determinados procesos de hiperpigmentación.

Por eso cuidar la barrera cutánea es el primer paso si quieres tratar las manchas de tu piel. No porque hidratar elimine la melanina, sino porque necesito una piel equilibrada y tolerante para poder tratarla correctamente sin generar más inflamación.

Entonces, ¿el protector solar no es suficiente?

El protector solar sigue siendo una de las herramientas más importantes para prevenir y tratar las hiperpigmentaciones. Pero hay una diferencia entre decir que es fundamental y pensar que es lo único que importa.

Una estrategia para tratar las manchas puede necesitar combinar fotoprotección, activos despigmentantes, inhibidores de la tirosinasa, control de la inflamación, cuidado de la barrera cutánea y, dependiendo del tipo de hiperpigmentación, tener en cuenta otros desencadenantes.

Y sobre todo necesita algo que muchas veces se olvida: saber qué tipo de mancha estamos tratando. Porque una hiperpigmentación postinflamatoria, un léntigo solar o un melasma no aparecen exactamente por los mismos mecanismos ni tienen por qué responder igual al mismo tratamiento.

No se trata solo de aclarar la mancha

Cuando veo una piel con manchas, mi objetivo no es únicamente decidir qué producto despigmentante añadir.

Primero intento entender qué está pasando en esa piel y qué puede estar manteniendo activa esa pigmentación. Porque podemos utilizar un buen despigmentante, pero si al mismo tiempo seguimos manteniendo algunos de los factores que favorecen esa pigmentación, probablemente será mucho más difícil conseguir resultados y, sobre todo, mantenerlos.

Por eso siempre insisto en lo mismo: no tratamos manchas aisladas, tratamos pieles con manchas.

Y entenderlas es el primer paso para poder cuidarlas mejor.

Un abrazo

Mercè 🖤

Previous
Antes y después de un peeling químico